24.1.08

Bárbara.- [microrrelato]-.

[foto by alfman]


“A veces, un mar sin luna es capaz de abrazarte como una calle cortada”.
Aún no he logrado comprender del todo estas palabras pero las recuerdo muy bien. Mientras miraba las fotos de aquel verano de hace tantos años, recordé la dulzura de conocerse bajo el sol para después amarse a oscuras sobre la playa.
Traté de esforzarme pero me fue imposible recordar su nombre. Y sin embargo, tiene gracia, me acuerdo ahora de aquella frase que me soltó entre borracha y medio fumada frente a la orilla. Recuerdo aquella noche a trompicones. De bar en bar. Recuerdo como tonteábamos. Recuerdo el sexo sin prisioneros con ella. Desbordante y furioso.
No puedo creer que no recuerde su nombre.
Qué joven estaba, mírame que pelos. Cuánto ha cambiado todo.
No recuerdo una época tan feliz. Y qué poco duró. Aquel verano fue el verano de mi vida.
¿Cómo es posible que no me acuerde de su nombre?
Hay ruido en la escalera.
Es Marga con la niña. Vuelve de recogerla del colegio. Entrará atribulada y cargada con bolsas. Dejará las llaves y el bolso sobre la mesa del recibidor, mientras Nuria se abre paso como un huracán dispuesta a enseñarme lo que ha aprendido hoy en clase. Es tan lista y rápida siendo tan pequeña. Hace cinco años que apareció en nuestras vidas y a veces creo que la quiero tanto, que la sensación de cercanía con ella es lo más próximo al vértigo que he percibido jamás.
A Marga también la quiero, es una buena mujer y hemos construido tanto juntos que no imagino la vida, mi vida, nuestra vida sin ella. Pero aún así es distinto. Hace tiempo que nuestro amor está tabicado por las paredes de nuestra casa y, como en ella, hay habitaciones para estar a gusto, otras para estar sólo y otras simplemente para estar. Supongo que el óxido no se come sólo las tuberías de este viejo edificio.
Suenan las llaves. Ahora la cerradura.
Entra primero mi niña como si hubieran abierto la puerta de toriles.

-¡Hola papá!-. Grita mientras corre hacia mí. La levanto entre mis brazos y la beso. Ella sonríe me abraza y me enseña una figurita hecha de arcilla que lleva en la mano como un trofeo, probablemente desde que terminó de secarse en clase.-¡Es un perrito, lo he hecho yo para mamá!
- Es precioso, me encanta, eres mi pequeña escultora-. Vuelvo a besarla y la dejo nuevamente en el suelo.- Anda cariño, deja esto en tu cuarto y ve a lavarte las manos-.

Mientras Nuria se va hacia su habitación dando pequeños saltos y repitiendo “¡ecultora!”, “¡soy ecultora!”, miro a Marga y voy a saludarla.

- Hola Álvaro, cariño-. Me dice con aire cansado y esbozando media sonrisa.
- Hola ¿Qué tal el día? ¿Muy cansada?-. Digo con desgana mientras la beso en la mejilla. Y aunque pregunto, no necesito que me responda, sé la respuesta, los dos conocemos la respuesta a esa pregunta desde hace mucho tiempo.

Termina de dejar sus cosas, se enciende un cigarro y veo como se fija en las fotos sobre la mesa del salón.
Se acerca y las hecha un vistazo.

- ¿Has estado viendo fotos?
- Sí, la verdad es que andaba hace un rato rebuscando en el armario y encontré esta caja en donde las guardaba desde hace tiempo y no he podido evitarlo. Ni siquiera sé que estaba buscando cuando las encontré.
- Qué joven estabas aquí. ¡Y qué pelos llevabas entonces! Qué gracia.
- Eso mismo estaba yo pensando hace un rato.
- ¿Y esta chica? qué guapa.
- Un antiguo amor de verano.
- Nunca me las habías enseñado. Son muy bonitas. ¿Cómo se llamaba ella?
- Bárbara-. La contesto instintivamente para mi sorpresa. Por algún motivo no quiero que sepa que no me acuerdo y miento. Supongo que de repente siento vergüenza.

En ese momento desde el otro lado de la casa se oye un claro y sonoro “¡mamá ven!”.

-¡Ya voy Nuria hija, pero no grites, que te he dicho mil veces que no grites!-. Responde Marga mientras me devuelve las fotos. Apaga el cigarro y desaparece por el pasillo.

Me quedo otra vez solo en el salón con las fotos en la mano y vuelvo a mirarlas, absorto en mis pensamientos. Ahí está ella.
Entones vuelvo a acordarme de lo que una vez me dijo aquella chica a orillas de una cálida noche de agosto. “A veces, un mar sin luna es capaz de abrazarte como una calle cortada”.
-Puede que no recuerde cómo te llamabas, es igual, Bárbara o como fuera-. Pienso en voz alta.
Aunque vuelvo a mi en cuanto pienso que Marga puede oírme.
Pero te recuerdo.Te recuerdo entonces, desnuda y maravillosa. Y recuerdo tus palabras.
Estés donde estés ahora.
Te recuerdo.

14 comentarios:

Irreverens dijo...

Me ha encantado y me ha hecho reflexionar mucho...
Mi conclusión: ha dado con esas fotos y esos recuerdos justo ahora porque es ahora cuando necesita rememorar la pasión que fue (y es) capaz de sentir, a pesar de no sentirla en estos momentos.

:)

Enhorabuena.
Besos

Mariano Zurdo dijo...

¿Te he dicho alguna vez que eres tan buen escritor como vago? Ains, prodígate más.
En serio, precioso microrrelato, cargado de muchas cosas.
Besitos/azos.

wen dijo...

jo

wen dijo...

Es malvado hacerle llorar a una a estas horas de la mañana, recién duchada y a un día de coger vacaciones...
Es lo más triste y bonito que he leído últimamente.
Jo, qué congoja, ahora me pasaré el día echando de menos lo que nunca tuve...

Alfman dijo...

Irre, gracias, es posible, quizá el protagonista sabe que algo no funciona en la vida que tiene ahora y trata de encontrar la solución en su pasado, o tal vez sólo ha encontrado en su memoria el bonito recuerdo de un amor de verano, quién sabe... besos...

Mariano, joe lo que me regañas leñe, es coña, muchas gracias por los elogios varios (responde así el el alumno al maestro), aunque diré en mi defensa que en realiad es cuando estoy vago cuando escribo, lo cual en el fondo no deja de tener gracia... Paradojas de la vididilla de uno, que le vamos a hacer... abrazo

Jo Wen, cuánto lo siento, si llego a saber que te iba a hacer esa putada, le corto el cable al teclado y se acabó, de todas formas déjame que piense...puedes hacer como el protagonista, que recuerda lo que tuvo, sí, y cuanto le llenó, pero tampoco puede dejar de pensar en las cosas buenas que tiene ahora, su niña por ejemplo, y cuanto le llena de alegria eso la vida,... pues eso que no pienses en lo que no tuviste o retuviste, sino en todo lo bueno que forma tu vida ahora y en qué lugar te deja eso ahora...que ahora que me acuerdo es aun día de coger vacaciones (cabrona), con tu chico al lado, con una tienda recién ordenada, y seguro que con mil y una cosas mas... besucos y abrazo

Mariano Zurdo dijo...

Es una paradoja un tanto común, normal, que eres un normal...

wen dijo...

Pues no se Alf... lo voy a intentar.
Me he acordado hoy además de una persona que fue muy especial para mi hace tiempo y me gustaría aprovechas la tarde de hoy para intentar escribir nuestra historia... a ver si me animo, porque quiero, pero es que no me apetece nada pensar hoy... :)
Ah, no se por qué, pero me he creído lo del cable del teclado... :)
Si te digo la verdad... tengo tantas cosas buenas en mi vida que me da vergüenza decirlas todas.

Alfman dijo...

Mariano, vamos lo que se dice un estandar, de estandar por casa... (joé que malo)

Wen, ¡esa es mi chica! y claro que lo del teclado iba en serio, hombreporfavor...

vitruvia dijo...

A ver cómo digo lo que quiero sin repetirme. Bueno, mira, me importa una mierda repetirme: Me encanta cómo escribes.
Precioso micro. Un beso.

Iván dijo...

Redundo en las calificaciones pero es un relato precioso. Y es ciero que acongoja. Los recuerdos son un arma tan poderosa que puede acabar con tu vida o encumbrarla hasta el infinito. A veces es mejor no desatar la melancolía. Suele revolverse contra nosotros.
Un saludo!

Desesperada dijo...

uf, yo es que veo las cosas distintas: creo que cuando extrañas la pasión buscas en tus recuerdos a alguien con quien la tuviste de modo efímero... pero con ella no hubiese sido mejor. tarde o temprano, la pasión se esfuma! bicos

missing dijo...

Sé que la pasión se termina, como casi todo en esta vida, pero aun así, siento que ha dado por perdida esa batalla con su mujer... eso me entristece... pero c'est la vie, ¿no?

Besos!

Alfman dijo...

Vitru, no sabes como me animan este tipo de comentarios a seguir escribiendo cositas aún siendo tan vago como soy, sobre todo si vienen de gente que escribe tan estupendamente como tú, gracias, beso...

Ivan, muchas gracias, es cierto que hay recuerdos que unos los toma por agradables momentos que rememorar y de repente uno se descubre atrapado en una vil trampa autogestionada, curiosidades de la memoria al fin y al cabo, ¿será el alzheimer la felicidad?

Desesperada, jeje es verdad, a veces uno se pone a pensar sobre aquella o aquella otra persona que desató la pasión y cree que por aquel momento puntual todo hubiera sido fantástico, pero ay! como el camino se hace andando, vete tu a saber, en fin de "los posibles" a "los quizás" pasando por los "si hubiera", las cosillas de la vida ¿no?... besos...

Missing, me acabas de recordar (no se por qué) una propiedad de la materia que se llamaba el Calor Específico, que sin no recuerdo mal era algo así como la cantidad de energía que necesita cada cosa para aumentar su temperatura. Supongo que con las personas pasa lo mismo . Si no se les proporciona el estímulo adecuado, pasado un tiempo, les dá por enfriarse. en fin... besos!

JOAKO dijo...

Me ha encantado!