12.2.08
Una ciudad grande. Una historia pequeña.-
Esto empieza así. Es una ciudad grande. Madrid por ejemplo. O París o Londres. ¿Prefieren Roma? Es igual. Será Madrid. ¿Por qué? Porque sí.
Es Madrid, es noviembre. Un martes. Son las 3 de la madrugada. Un joven sale de su casa camino de algún sitio. Todavía no sabemos cual. Hace frío. No hay ni un alma. Algún coche fugaz atraviesa la ciudad. Una sirena pone banda sonora a la lejanía. El joven enciende un cigarro cuyo humo confunde al vaho que se escapa de su boca. Se encamina con paso acelerado hacia su destino mientras repite miradas desconfiadas hacia su espalda. Llega a un cruce y espera. Levanta la mano al ver una luz verde. Entra en el taxi, buenas noches intercambiadas, lléveme a tal calle. Arrancan. Las luces en movimiento van cambiando la tonalidad de los pensamientos de este joven. El taxi se detiene. Dinero. Gracias y buenas noches otra vez. El joven se pierde por una calle aledaña. Se para delante de un garito nocturno. Repasa algo en su cabeza y saca un papel de su abrigo. Lo relee entre dientes. Entra. La calle queda en silencio. La luz de las farolas describe círculos concéntricos jugando con la neblina que las rodea. Silencio. No sabemos que ocurre en el interior. De repente la puerta del bar se abre y el joven sale. Una mujer lo acompaña. Él la sujeta llevándola casi a rastras de la mano. Ella protesta. El sin decir palabra se gira bruscamente y la observa con clemencia. Ella enmudece, capitula y ambos siguen su camino. Ella lo detiene. Acerca al joven contra su cuerpo. Sienten cada uno el calor que le ofrece el otro. Reconforta. Le besa. Él, reticente al principio, se abandona después. Siguen sin decirse nada concreto. Él continúa caminando por delante mientras sujeta la mano ahora con delicadeza de ella. Ella le sigue mientras observa fugitiva la nunca de su acompañante. Enjugados los ojos en lágrimas, se los seca torpemente con la manga del abrigo. Se adelanta unos pasos y se agarra al brazo de él frenándole en su marcha desbocada. Se abren paso hasta la calle principal en donde minutos antes el taxi dejaba a su cliente. Y caminan, caminan, caminan. Entran en un coche que ella abre. Él se pone al volante. Pero no arrancan. Sentados fuera del mundo que conocen, permanecen en silencio. Ni una palabra. Allí, en un punto y aparte de todo cuanto existe, se aman. Con devoción salvaje. Con ternura después. Sin hablarse aún o todavía, vuelven en sí. Él arranca y el coche los pierde en el asfalto.
¿Qué ha ocurrido? No lo sabemos. Ni lo sabremos jamás. Qué más da. Es una ciudad grande. Son las tres de la madrugada. Y hace frío…


18 comentarios:
Un arrebato a medianoche. A veces, la mejor manera de solucionar un molesto malentendido.
:)
Besos
A mi se me ocurre otro motivo. Aunque de este tipo de cosas se pueden sacar miles de motivos, no se por qué a mi hoy sólo se me ocurre uno, qué simpleza.
Me ha gustado mucho lo del vaho y el humo, es una cosa que me encanta.
Y ¿cuál es, Wen?
:)
Me la guardo para mi Irre,es un motivo un poco personal, aunque tan humano que imagino que será más común que personal al final. No me explico hoy, ya me pedonarás :* ( eso es un besillo)
Ah, bueno. Pues nada.
:*
La noche nos hace más anónimos, de eso no hay duda. Y más en la inmensidad de una gran ciudad. Cuantas historias se perderán disueltas en la maraña humana.
Me ha encantado el relato.
Un saludo!
He odiado toda mi vida las historias con finales abiertos. No te puedes imaginar cuanto las he odiado. Hasta hoy. Lo mejor de todo lo que te he leído, y mira que el listón estaba alto, eh....
Me quito el sombrero, Mister Alfman
Si es que te lo he dicho más de cien veces, que todo lo que tienes de vago lo tienes de buen escritor. O quizás en eso resida tu talento, en arrebatos literarios en una ciudad grande a las tres de la madrugada...
Disculpadme por no haber dado señales de vida en toda la semana, muchísi-si-si-si-mas gracias a todos por vuestros comentarios XD, me habeis puesto coloraete el odgullo, besos/abrazos pa todos y todas....
Yo no te perdono, hale.
rencorosa...
Que no jope, que es una táctica psicológica Alfman... XD Y no funciona por lo que veo.
Hola Alfman, te tenia ganas desde hace tiempo, pero no encontraba el momento de leerte, estoy gratamente sorprendido, me encantan los relatos descriptivos, esos en donde no pasa nada, pero ves como en cine mudo la vida de los demás. ¿que mas da lo que pase?, la situación me recuerda a una noche de San valentín de hace unos años en que con mi novia de entoces di un paseo por Madrid, me quede alucinado de la cantidad de parejas que habia discutiendo en la calle. Todas gesticulaban y parecian sufrir, disfrutar, sentir, y todo en el día en que no podian zafarse de sus responsabilidades como amantes.
¡Coño! si eres del grupo del gato muerto y vivo al mismo tiempo, Curioso grupo formais, de momento solo me hablo con Rodros, pero lo que me cuenta me parece muy interesante.
Mi generación no jugó a rol.
Wen, querida, funciona más de lo que te crees, lo que pasa es que en el fondo yo creo que me mola hacerme el remolón... ;)
Joako, bienvenido y gracias, un placer, estás en tu casa, así que pásate cuando quieras que aqui no hay puertas ni ventanas, abrazo...
Yo más bien creo que el motivo es "porque sí" o "¿y porqué no?"Besitos
Mgqeaol, desde luego simepre es más agradable un abierto por qué no, que un taxativo porque si, de acuerdo me has convencido, me quedo con tu teoría, besos pa tí...
una muy muy bonita foto. Me ha gustado.
Un saludo
(por cierto, cuantas o qué concentradas cosas pasan en la ficción, y qué poquitas en la realidad)
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